CRONICAS DE LA HABANA III Y ULTIMA
En este bello país hay que comprender muchas cosas, su gente sobre todo, debemos entender el porqué de su forma de actuar con los turistas. Esto lo digo porque al Cubano le encanta entablar comunicación con cada turista que se encuentra por la calle, ellos te abordan de una manera muy respetuosa preguntándote la hora primeramente y después preguntándote de que país eres originario, esto es solo un pretexto para hablar con alguien que vive fuera de la isla, en menos de 30 segundos te empiezan contar las bellezas de Cuba y de Ciudad Habana, en este caso diciéndote que ellos te pueden ayudar en lo que necesites y sin que se lo pidas y sin darte cuenta ya estas caminando con ellos a la par, te ofrecen Puros Habanos a un mejor precio que en las casas oficiales, todos dicen trabajar en alguna de las famosas fabricas de Habanos con Partagas, Cohíba, Monte Cristo entre otras y que para poder sacar un mejor salario ellos venden a escondidas del gobierno Habanos al precio real del costo de producción y no a los precios exorbitantes que los ofrecen en LA CASA DEL HABANO que son las tiendas lujosas del estado donde la caja de 25 Habanos Esplendidos ronda los $260 Cucs, verdaderamente una locura por muy buenos que estos sean. Los jineteros o estos cubanitos de que hablo te empiezan a ofrecer el tabaco de la misma calidad de los oficiales (ojo, hay que tener mucho cuidado al comprar, en la calle pueden ser hojas de plátano) y te dicen que si quieres te llevan a una cooperativa y los obtienes a $40 dólares la caja de 25 unidades, que ellos lo que se ganan es un tiquete que es canjeable por leche o alguna otra comida. En mi caso iba con Mayra y Nelsy por la calle y llevamos comida empacada que nos había sobrado de un restaurante y pensábamos regalársela a alguien y apareció un cubano con su esposa y una niña de unos 2 años en su cochecito y la eterna pregunta de la hora y después de donde éramos, al segundo nos estaba hablando que Cuba era muy bello y que ahí eran pobres pero vivían felices, que ahí no había delincuencia, ni crímenes, que se ganaba poco pero que el estado les ayudaba con algo, que la educación era gratuita y obligada, que se podía entablar una plática con cualquier niño de 6 o 7 años como si fuera un adulto porque eran muy cultos y sabían de todo, y cosas por el estilo. Cuando me di cuenta estábamos caminando rumbo a una cooperativa que ellos llaman a comprar mis Habanos que tanto deseaba, Mayra, Nelsy, yo y ellos tres caminábamos por calles donde se veía a las demás personas en sus casas que siempre están con las puertas abiertas, hasta que llegamos a una casa y subí al segundo piso con mi contacto para ver los puros que me ofrecería---les juro que me sentí como en los años 70s buscando Marihuana, es igualito a aquella época la forma como se trafica el tabaco Cubano-- Infructuosamente toco la puerta del pusher cubano y no había nadie, entonces me dijo no me preocupara que iríamos a otra cooperativa muy cerca de ahí y en efecto a 100 metros del Restaurante El Floridita llegamos a una casa donde nos abrieron la puerta y el hablo con la dueña y me dejo pasar, al momento dejo pasar a Mayra y a mi hermana y ya estábamos adentro, cerró puerta y le metió llave --- jejeje- yo gozaba de ver aquello tan misterioso----una vez adentro observe a mi alrededor y había TV a color, DVD y buenos juegos de sala, el padre de la dueña de la casa se refrescaba del calor sofocante de la Habana con un ventilador, la hija de la misma veía Tv en la sala de la casa y un altar de Santería en una esquina terminaban de decorar y ambientar nuestra visita tabaquera a esa supuesta cooperativa, la dueña se metió a un cuarto y salió con una maletita y me llamo que pasara a la cocina donde nadie nos viera---jejeje---abrió la maletita y empezó a sacar las diferentes calidades de habanos yo los tocaba, traveseaba olfateaba para asegurarme que lo que obtendría no fuera zacate o algo parecido, la pusher me decía que podía partir en dos cualquiera para que me asegurara que eran de verdad o que fumara alguno al azar, después de asegurarme de que lo que compraría sería algo genuino empecé el regateo con el precio y al final la caja de Monte Cristo de 25 habanos No. 4 me los dejó en $30, una excelente compra sin duda alguna, pagué y me empaco la caja muy bien en una bolsa plástica no sin antes advertirme de que nadie me los viera al salir de su casa…aquí termina esta odisea de la compra prohibida en la Habana.
En una de las tantas caminatas que hay que hacer por La Habana Vieja, pasamos frente al Bar de La Bodeguita Del Medio, famoso por los Mojitos que Hemingway se tomaba a diario en ese local (Hemingway decía: Mis Mojitos en La Bodeguita del Medio y mis Daiquiris en El Floridita) y habían dos viejitas sentadas en la acera y la mayor estaba vestida muy estrambótica y fumándose un Habano de unos 30 cms de largo, yo solo pensé en tomarle una foto y así lo hice, pero cuando le tome la foto las dos viejitas me reclamaron $1 por la foto tomada y yo lo que les di eran $0.35 centavos que andaba en monedas me dijeron que no y me exigieron que debía ser $1 cuc, pero no se los di y la vieja malcriada prefirió no recibir nada si no era $1Cuc. Así es la cosa en Cuba, se pelea por derechos de imagen también. Coosa más grande chiico.
El cuento de los taxistas es otra gran odisea, siempre se debe regatear el precio y llegar a un acuerdo antes de montarte, yo ya era especialista en eso pues viajábamos 4 veces al día en taxis para ir de un sector a otro, al momento de montarnos yo les metía un poco de platica y ahí soltaban todas sus ideas reprimidas y deseosas de dárselas a conocer a cuanto turista pudieran y empezaba la alabanza a los logros de la revolución y de la apertura que Raúl le está dando a la isla. Ve ese edificio que está ahí? Me decía uno de ellos, esa es la oficina de negocios del Imperio (USA)-- un edificio de unos 5 pisos sobre el Malecón en El Vedado--, pero ahora vea lo que el pueblo les puso al frente, un monumento con cerca de 100 banderas negras con una estrella al centro, eso es para que se acuerden de donde están situados nos decía el taxista muy orgulloso de ser cubano.
Cada viaje en taxi era una nueva experiencia, muy amables y amistosos, uno de ellos de 24 años me saco las lagrimas, después de oír con que fervor hablaba de su país a pesar de las vicisitudes y calamidades que los acompañan, ciertamente son cultos y saben llevar una conversación por largo rato, conocen la historia de su país y se saben todos los monumentos por donde vamos pasando, al final Nelsy le regalo un lapicero muy bonito como a todos los demás taxistas y el muy agradecido y emocionado con el presente tomó un llavero con el Capitolio muy lindo le quito las llaves y se lo dio a Nelsy como un gesto de agradecimiento, Nelsy no quería recibirlo y más bien le ofreció comprárselo, cosa que él contestó: Sra., Gracias a Dios somos felices con lo que tenemos y lo material no nos importa, yo se lo regalo porque quiero y me nace, y no acepto ni un cinco.
Una gran enseñanza sin duda, cuando en estos países capitalistas no movemos un dedo si no hay una remuneración.
Dios acompañe a los cubanos y que pronto tengan una mejor vida para que sean realmente felices como se lo merecen.
Recomendación, lleven toda la ropa que no usen o nueva si pueden, ellos lo agradecerán, lo mismo que chocolates, confites, jabones lapiceros etc.
Lo mejor está por venir.
Mauricio Ortega C.
San José, Costa Rica.
Junio 2008.
En este bello país hay que comprender muchas cosas, su gente sobre todo, debemos entender el porqué de su forma de actuar con los turistas. Esto lo digo porque al Cubano le encanta entablar comunicación con cada turista que se encuentra por la calle, ellos te abordan de una manera muy respetuosa preguntándote la hora primeramente y después preguntándote de que país eres originario, esto es solo un pretexto para hablar con alguien que vive fuera de la isla, en menos de 30 segundos te empiezan contar las bellezas de Cuba y de Ciudad Habana, en este caso diciéndote que ellos te pueden ayudar en lo que necesites y sin que se lo pidas y sin darte cuenta ya estas caminando con ellos a la par, te ofrecen Puros Habanos a un mejor precio que en las casas oficiales, todos dicen trabajar en alguna de las famosas fabricas de Habanos con Partagas, Cohíba, Monte Cristo entre otras y que para poder sacar un mejor salario ellos venden a escondidas del gobierno Habanos al precio real del costo de producción y no a los precios exorbitantes que los ofrecen en LA CASA DEL HABANO que son las tiendas lujosas del estado donde la caja de 25 Habanos Esplendidos ronda los $260 Cucs, verdaderamente una locura por muy buenos que estos sean. Los jineteros o estos cubanitos de que hablo te empiezan a ofrecer el tabaco de la misma calidad de los oficiales (ojo, hay que tener mucho cuidado al comprar, en la calle pueden ser hojas de plátano) y te dicen que si quieres te llevan a una cooperativa y los obtienes a $40 dólares la caja de 25 unidades, que ellos lo que se ganan es un tiquete que es canjeable por leche o alguna otra comida. En mi caso iba con Mayra y Nelsy por la calle y llevamos comida empacada que nos había sobrado de un restaurante y pensábamos regalársela a alguien y apareció un cubano con su esposa y una niña de unos 2 años en su cochecito y la eterna pregunta de la hora y después de donde éramos, al segundo nos estaba hablando que Cuba era muy bello y que ahí eran pobres pero vivían felices, que ahí no había delincuencia, ni crímenes, que se ganaba poco pero que el estado les ayudaba con algo, que la educación era gratuita y obligada, que se podía entablar una plática con cualquier niño de 6 o 7 años como si fuera un adulto porque eran muy cultos y sabían de todo, y cosas por el estilo. Cuando me di cuenta estábamos caminando rumbo a una cooperativa que ellos llaman a comprar mis Habanos que tanto deseaba, Mayra, Nelsy, yo y ellos tres caminábamos por calles donde se veía a las demás personas en sus casas que siempre están con las puertas abiertas, hasta que llegamos a una casa y subí al segundo piso con mi contacto para ver los puros que me ofrecería---les juro que me sentí como en los años 70s buscando Marihuana, es igualito a aquella época la forma como se trafica el tabaco Cubano-- Infructuosamente toco la puerta del pusher cubano y no había nadie, entonces me dijo no me preocupara que iríamos a otra cooperativa muy cerca de ahí y en efecto a 100 metros del Restaurante El Floridita llegamos a una casa donde nos abrieron la puerta y el hablo con la dueña y me dejo pasar, al momento dejo pasar a Mayra y a mi hermana y ya estábamos adentro, cerró puerta y le metió llave --- jejeje- yo gozaba de ver aquello tan misterioso----una vez adentro observe a mi alrededor y había TV a color, DVD y buenos juegos de sala, el padre de la dueña de la casa se refrescaba del calor sofocante de la Habana con un ventilador, la hija de la misma veía Tv en la sala de la casa y un altar de Santería en una esquina terminaban de decorar y ambientar nuestra visita tabaquera a esa supuesta cooperativa, la dueña se metió a un cuarto y salió con una maletita y me llamo que pasara a la cocina donde nadie nos viera---jejeje---abrió la maletita y empezó a sacar las diferentes calidades de habanos yo los tocaba, traveseaba olfateaba para asegurarme que lo que obtendría no fuera zacate o algo parecido, la pusher me decía que podía partir en dos cualquiera para que me asegurara que eran de verdad o que fumara alguno al azar, después de asegurarme de que lo que compraría sería algo genuino empecé el regateo con el precio y al final la caja de Monte Cristo de 25 habanos No. 4 me los dejó en $30, una excelente compra sin duda alguna, pagué y me empaco la caja muy bien en una bolsa plástica no sin antes advertirme de que nadie me los viera al salir de su casa…aquí termina esta odisea de la compra prohibida en la Habana.
En una de las tantas caminatas que hay que hacer por La Habana Vieja, pasamos frente al Bar de La Bodeguita Del Medio, famoso por los Mojitos que Hemingway se tomaba a diario en ese local (Hemingway decía: Mis Mojitos en La Bodeguita del Medio y mis Daiquiris en El Floridita) y habían dos viejitas sentadas en la acera y la mayor estaba vestida muy estrambótica y fumándose un Habano de unos 30 cms de largo, yo solo pensé en tomarle una foto y así lo hice, pero cuando le tome la foto las dos viejitas me reclamaron $1 por la foto tomada y yo lo que les di eran $0.35 centavos que andaba en monedas me dijeron que no y me exigieron que debía ser $1 cuc, pero no se los di y la vieja malcriada prefirió no recibir nada si no era $1Cuc. Así es la cosa en Cuba, se pelea por derechos de imagen también. Coosa más grande chiico.
El cuento de los taxistas es otra gran odisea, siempre se debe regatear el precio y llegar a un acuerdo antes de montarte, yo ya era especialista en eso pues viajábamos 4 veces al día en taxis para ir de un sector a otro, al momento de montarnos yo les metía un poco de platica y ahí soltaban todas sus ideas reprimidas y deseosas de dárselas a conocer a cuanto turista pudieran y empezaba la alabanza a los logros de la revolución y de la apertura que Raúl le está dando a la isla. Ve ese edificio que está ahí? Me decía uno de ellos, esa es la oficina de negocios del Imperio (USA)-- un edificio de unos 5 pisos sobre el Malecón en El Vedado--, pero ahora vea lo que el pueblo les puso al frente, un monumento con cerca de 100 banderas negras con una estrella al centro, eso es para que se acuerden de donde están situados nos decía el taxista muy orgulloso de ser cubano.
Cada viaje en taxi era una nueva experiencia, muy amables y amistosos, uno de ellos de 24 años me saco las lagrimas, después de oír con que fervor hablaba de su país a pesar de las vicisitudes y calamidades que los acompañan, ciertamente son cultos y saben llevar una conversación por largo rato, conocen la historia de su país y se saben todos los monumentos por donde vamos pasando, al final Nelsy le regalo un lapicero muy bonito como a todos los demás taxistas y el muy agradecido y emocionado con el presente tomó un llavero con el Capitolio muy lindo le quito las llaves y se lo dio a Nelsy como un gesto de agradecimiento, Nelsy no quería recibirlo y más bien le ofreció comprárselo, cosa que él contestó: Sra., Gracias a Dios somos felices con lo que tenemos y lo material no nos importa, yo se lo regalo porque quiero y me nace, y no acepto ni un cinco.
Una gran enseñanza sin duda, cuando en estos países capitalistas no movemos un dedo si no hay una remuneración.
Dios acompañe a los cubanos y que pronto tengan una mejor vida para que sean realmente felices como se lo merecen.
Recomendación, lleven toda la ropa que no usen o nueva si pueden, ellos lo agradecerán, lo mismo que chocolates, confites, jabones lapiceros etc.
Lo mejor está por venir.
Mauricio Ortega C.
San José, Costa Rica.
Junio 2008.